lunes, 26 de julio de 2010

EL DRY MARTINI DE BARCELONA


Impresionante. Así es mi experiencia tras pasar por el Dry Martini de Barcelona. Situado en la Calle Aribau 162, es la cockteleria con más renombre de Barcelona y entre las mejores de España. Hace no mucho tiempo, celebraron una gran fiesta como homenaje al Dry Martini 1.000.000 que han servido en su barra. Qué deciros. Un sitio donde sirven más de un millón de uno sólo de sus cocktails, es por algo. Por eso es de los 10 mejores bares del mundo. Javier de las Muelas es un nombre que mucha gente reconoce. Propietario, empresario y barman del DryMartini es una persona que no se duerme en los laureles y sigue investigando nuevas ideas en torno a la cocktelería. A nivel internacional, a Javier se le llama ,,el Ferrán Adriá del cóctel,,.
Es propietario de cinco bares: Gimlet, Dry Martini, Speakeasy, Montesquieu (otro bar de tapas clásico) y Casa Fernández, una cervecería-restaurante, pionera en introducir las tapas en Barcelona. Tiene otros negocios relacionados de algún modo con la hostelería, y algunos no relacionados. También escribe en varios diarios y publicaciones, e interviene en ferias, congresos y escuelas de negocios (IESE, Esade) donde explica sus experiencias y concepto de negocio. El cóctel no es un monotema para él, sino una forma de ver la vida (a pesar de que reconoce no ser un gran bebedor).

La sensación al entrar en el Dry Martini, es que puedes dejar los problemas tras de tí, es de oasis en la ciudad, con una luz muy tenue, sofas bajos de cuero azul, vitrinas llenas de botellas, decoración y barra en madera de las que transmiten robustez y en las que muchos codos se han apoyado mientras alguien se tomaba un maravilloso cocktail. Barra que seguro que ha acogido amantes, reconciliaciones, celebraciones de todo tipo, soledades, llantos y alegrías.... Un espejo en el que tenemos plasmada la auténtica receta del cocktail que da nombre al recinto y una caja regitradora dorada,  de esas antiguasen las que siempre tienes ganas de pulsar las teclitas.
Me tomo un Martini con soda que me traen acompañado de unas fantásticas aceitunas. Mientras me voy relajando, voy viendo la carta del restaurante adyacente, el Speakeasy, que se encuentra en lo que antiguamente era el almacén. Marta, la barman, (encantadora, atenta, profesional, aconsejando, sugiriendo...un diez) me pregunta si voy a comer algo. Resulta que han abierto a sus clientes del Dry Martini, la posibilidad de comer en la barra medias raciones de lo que habitualmente se sirve en el Speakeasy de Barcelona .
En vista de la hora que era, y como tenía mucha curiosidad por probar qué tipo de cocina se hacía, me animé. (Bueno, y porque con el martini en el cuerpo y sin nada en el estómago, mi índice de alcoholemia era alto y tenía que coger la moto - si bebes, no conduzcas!) .

Me senté en una barra muy bien arreglada para comer, con taburetes cómodos (menos mal), y enseguida Marta me puso unos rabanitos en vinagre y una copita de una crema fresquita creo recordar que de melón. Mientras tanto, un cliente pide un Dry Martini y puedo ver en vivo y en directo cómo se prepara, con qué profesionalidad, y qué ganas me entran de pedirme uno! Consigo no caer en la tentación, y me prometo venir sin tener que conducir.
Tras ojear la carta y comentándo un poco los platos con Marta, me pido unos Raviolis de gamba langostinera y setas con crema suave de Parmesano y por otro lado un Atún rojo en tempura con emulsión de wasabi. Además de esto, hay platos tan sugerentes como un Gazpacho Verde con Jamón Ibérico y helado de burrata fresca (9,50€), Steak Tartar al estilo Dry Martini (14,50€), unas Vieiras a la plancha con blanco de limón y farofa de calabacín (15€), un Carpaccio de Carn d'olla con ceps confitados, alcaparras y pera fresca (14€), y unos siempre apetecibles Huevos fritos y patatas con foie de oca ó con jamón (11-13€).... Evidentemente no son precios de menú del día, pero quien va al Dry Martini a comer, no viene simplemente a meterse alimentos en la boca, sino a dejarse los problemas de su vida fuera, y con ayuda del ambiente relajado y tranquilo, junto con los los platos tener un momento placentero. Eso es algo más que simplemente comer y aunque no siempre se puede, tampoco son unos precios inalcanzables. De hecho creo que son bastante razonables para lo que se come. Además me encanta porque es una manera de tomar ,,pintxos de autor, cocina en miniatura,,, algo que sabéis los que me seguís, que me encanta.
Vinieron primero los raviolis, que siendo media ración, era más que raciones enteras de muchos restaurantes. No tengo palabras. Casi lloro de emoción. Unas gambas al vapor con setas salteadas, encerradas entre dos finícsimas láminas hervidas de pasta wonton, sobre una cama de una suavísima crema de parmesano (enseguida me di cuenta de que tenía un suquet de pescado para aligerarlo y darle el toque marino). Decorado por encima con una salsa verde y una reducción de módena (creo) -14€. El parmesano muy suavizado no molestaba en absoluto al intensísimo sabor de unas fresquísimas gambas. Un conjunto sublime que estoy esperando volver a probar.

Luego vino lo que pensé que sería imposible de superar a los raviolis. Casi lo consigue. Dos trozos de un maravilloso atun rojo envuelto en alga y tempurizado, con una emulsion suave de wasabi (con sifón), y una ensalada de aguacate y mango. La sal que viene al lado se supone que es para acompañar al atún, pero con la reducción de teriyake y soja que tiene el atún, creo que no es necesario (el tema de la sal va en gustos).
La emulsion de wasabi, con un tono ligero verde y un suave aunque inconfundible sabor a wasabi. A los que nos gusta este tubérculo picante, no nos importaría un poco más de sabor, pero entiendo que no a todo el mundo le gusta y Martín, muy sabiamente, lo pone muy ligero. Precio: 15€
Con estas dos medias raciones, os puedo asegurar que no entra ni postre, aunque seguro que hubiera hecho un esfuerzo.
El pan que me encantó, descubrí preguntando por él que era del fantástico Tríticum de xevi ramon . A pesar de estar donde estaba, no acompañé estas delicias de nada alcoholico porque luego debía conducir, aunque existe la opción de comer con un maridaje de cocktails (sería una experiencia fantástica, que prometo experimentar - 100€).

Tuve la inmensa suerte, de que el chef ejecutivo del Dry Martini y del Speakeasy desde hace años, Martin Marchese tuviera la gentileza de dedicarme un rato de su tiempo (al final la charla fue muy amena y estuvimos bastante tiempo compartiendo nuestras opiniones sobre los nuevos cocineros, la gastronomía en general, los restaurantes de Barcelona, de lo que comí....). Al final le pedí que me preparara un menú desgustación para cenar porque quiero probar muchas cosas. El menú degustación está fuera de carta pero se ofreció a presentarmelo cuando vaya el viernes. Le dí la enhorabuena por lo que había podido degustar.
Os seguiré contando porque este joven chef dará que hablar (aún más).

5 comentarios:

margot dijo...

Nena que lujazo, hace años que no voy al Dry.
Que bien, disfruta por ti y por mi, y espero que me cuentes tu experience en el Dry.
Besos

SERGI dijo...

No sabía que actualmente podías comer en la barra, tenía entendido que la entrada al comedor era limitada y algo exclusiva, pero viendo lo tuyo habrá que plantarse allí un día de estos para probar esa maravillosa cocina

Anónimo dijo...

Hace años que no paso por el Dry porque vivo en el extranjero, pñero tu relato me anima a volver solo por probar en buena compañía lo que nos cuentas.
Muchas gracias,

Cuchillero

Joan dijo...

Ahora han añadido una pequeña carta de tapas que hace que aun sea más atractivo.

MIBLOGDEPINTXOS dijo...

pues habrá que volver porque tengo una cita pendiente con el dry martini!

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