miércoles, 8 de diciembre de 2010

MINI TARTA DE PERA CON QUENELLE DE CHOCOLATE


La verdad es que en mi casa siempre suele haber varias clases de frutas. Normalmente fresas si estamos en época, cerezas lo mismo, y en invierno naranjas y mandarinas. En verano melocotones. Y siempre manzanas. Suelo comprar Fuji, reineta para compotas y postres y Granny Smith para ensaladas. Y a mi txurri le gustan sobre todo las peras y los plátanos. Pero como no es gran comedor de fruta, no suelo comprar para él regularmente fruta porque al final se estropea. Pero de vez en cuando, si veo unas peras con buena pinta, pienso en él y se las compro. Esto es lo que ha pasado con unas fantásticas peras Conferencia que vi en el mercado el otro día. Así que me propuse hacerle un postre con peras, porque se queja que siempre hago cosas con manzana.
Me acordé de la receta de Tarta de manzana Normanda y de lo que le gustó, supongo que porque tenía entre sus ingredientes almendra tanto fileteada como en polvo. La verdad es que es una tarta fantástica y no es de las más complicadas, así que me he propuesto hacerla más o menos igual pero con peras, aprovechando que mis suegros nos han invitado a tomar café.


Ingredientes para 12 tartas mini:
Para la masa de la base (tipo pasta quebrada):
- 1 huevo
- 250 gr de harina tamizada
- 100 gr azucar glass
- 1 pellizco de sal
- 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
Para el relleno:
- 4 peras conferencia o ercolina
- 3 huevos
- 70 gr de azucar glass
- 100 ml de nata líquida 32%
- 100 gr de almendra polvo
- esencia de almendra (o vainilla)
- almendra fileteada para decorar
- azúcar glass para decorar

He modificado un poco la receta y os cuento en qué y por qué. La pera tiene mucha más agua que la manzana, de manera que he decidido cocerlas en un almíbar primeramente. Soltarán ya el agua que tengan de más. Y ese es el motivo de que reduzca la cantidad de azúcar. Porque las peras ya están dulces, y no son tan ácidas como las manzanas. Además, para aquel que le resulte poco azúcar, puede añadir algo más de azúcar glass al final de la que se pone para adornar. Además, en este caso, he considerado que la tarta va perfecta con un ganache de chocolate (que además es otro ingrediente que a J. le encanta), así que ahi va también el extra de azúcar.


Lo primero que haremos será pelar las peras, cortarlas en cuartos y cocerlas en un almíbar (misma cantidad de agua que de azúcar). No las coceremos más de 10 minutos porque están ya cortadas en cuartos y luego tendrán tamibén algo de tiempo de horno.
Luego mezclaremos en un cuenco los ingredientes para la masa y amasamos sólo hasta que todo quede bien amalgamado. Dejamos reposar tapada, mientras vamos haciendo el relleno.

Hacemos la masa quebarada, mezclando los ingredientes sin amasar mucho. Extendemos la masa y cortamos porciones para encamisar los moldes que vayamos a usar de base. Pueden ser tartaletas de ración o de bocado. Todo dependerá del uso que vayamos a hacer del postre. En este caso he usado unos moldes mini para pintxos de horno con forma de tartaleta.

Mezclamos en un bol la nata, azúcar, almendra polvo, esencia de almendra (una cucharada de café) y los tres huevos bien batidos previamente. Cortaremos la pera en trozos más o menos grandes como nos apetezca encontrarnosla. Los añadimos a la mezcla del bol.
Vertemos con un cucharón de sopa, la mezcla de relleno en cada tartaleta hasta que llegue CASI al borde. No sube mucho, pero dejad un centimetro por si acaso. En este caso, como eran tartaletas pequeñitas, las he tenido que rellenar bastante, porque si no, no entraba nada de la mezcla del relleno.


En realidad es una especie de budin (lleva nata y huevos que son los que cuajan la mezcla). Espolvoreamos por la superficie unas almendras fileteadas crudas -no se trata de cubrir la superficie, sino de que haya unas cuantas-.
Meteremos las tartaletas en horno precalentado a 180º-190º hasta que veamos que ha cuajado y la superficie está con tonos dorados (podemos comprobarlo a los 10 minutos si son tartaletas o a los 20 si es familiar, pinchando con un cuchillo y ha de salir sin masa blanda pegada). Pero ver que la superficie esté dorada, ya suele valer.


Sacar las tartaletas y templar en una rejilla unos minutos. A mi me gusta comerla templada, aunque fría también está buena. Espolvoreamos azúcar glass por encima y servimos con una quenelle de Ganache de Chocolate con sal. Ha sido un éxito rotundo, y aunque a mi me sobra el chocolate, he de reconocer que la mezcla es buenísima. Si las dejáis un poco menos doradas, las podéis congelar cuando se hayan enfríado, y el día que las queráis comer, darles unos 5 minutos más de horno, y servir templadas. Estarán como recién hechas y es una opción estupenda para estos días festivos. Postres mini, con fruta pero riquisimos son una posibilidad a tener en cuenta. No llenan en exceso por ser de reducido tamaño, a muchos les gusta la pera de sabor suave y con ese saborcito a almendra, queda fenomenal. Mi suegro se ha comido dos del tirón, así que es muy posible que las haga para la cena de Nochebuena o la comida de Navidad.

2 comentarios:

Sonia - L'Exquisit dijo...

Geniales, con chocolate o sin el...y la opcion de congelarlas es perfecta...

Un abrazo,

Cnxy dijo...

Yo las prefiero con chocolate, sería una receta ideal para el postre de estas navidades..se podrían hacer tartaletas con 12 uvas!! ajaja

Te recomiendo en mi blog!!
http://ladronaderecetas.blogspot.com/

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