Cuando acabé mi visita al Hotel Astoria 7 de San Sebastián, estuve charlando un buen rato con Iñigo Palma, chef de su restaurante y cafeteria. Me estuvo transmitiendo su visión de la cocina, de la importancia que le da a la materia prima, al producto de mercado respetando las temporadas. Elabora una cocina de mercado tradicional, con toques creativos basada principalmente en dos puntales: materia prima y cocciones perfectas como pude comprobar seguidamente en la Cafeteria Astoria 7.
Una barra de pintxos fríos, con la tortilla de patata habitual, tostadas, etc. Una pizarra nos muestra por un lado el pintxo del mes y por otro los pintxos calientes que me cuenta Iñigo que cambian generalmente por temporada, ya que en algunos casos se trata de mini raciones de algunos de los platos de la carta del restaurante. Evidentemente ofrecen también pintxos tradicionales como unas buenas croquetas de jamón.
Nos animamos a probar algunos de los pintxos de la pizarra y dejo a Iñigo la decisión de elegirlos. Acierta de pleno con mis gustos, ya que nos ofrece una ensalada, un arroz, un pintxo de pasta, un pescado y un pintxo de carne (para dos personas) como si de un menú se tratara.
La decoración de la cafetería sigue la misma temática que la del Hotel y el restaurante: el cine y los representantes del mismo que han visitado la ciudad en las diferentes ediciones del Festival de Cine.
Muebles funcionales en tonos claros, combinados con tonos grises, blancos y negros. Ambiente agradable, mesas amplias (es de agradecer), una zona de barras y taburetes altos, y por supuesto la barra. Siempre que paso junto a la cafetería, la amplia terraza me invita a sentarme porque se repite la comodidad del mobiliario que no suele ser demasiado cómodo. En muchas otras terrazas por aprovechar mejor el espacio ponen mesas pequeñas y no hablemos de las sillas en la mayoría de los casos de plástico con publicidad. No es este el caso de la Cafeteria Astoria 7 en absoluto donde prima el buen gusto y la comodidad del cliente.

1. Ensalada de bonito marinado y confitado, pistou de avellana y queso curado - 3€. Con deciros que quien me acompañaba, que es "doncarnemejorcerdo", dijo que era uno de los tres mejores! Un sabor reconocible al bonito, que llevaba una base de mix de lechugas y en la parte superior la salsa que no resultaba excesiva.
2. Arroz cremoso de chipirón, all i oli e Idiazabal - 3€. Sin duda uno de los mejores para mi gusto (teniendo en cuenta que yo soy "doñaensaladaspastasyarroces) que en este caso coincidió con el de mi acompañante. Un arroz perfecto en punto de cocción, con trozos de chipirón y su sabor perfectamente reconocible. Unos toques de all i oli que no sobran y sí complementan (en Catalunya se estila el arroz negro con all i oli) y para finalizar, unas finas lascas de Idiazabal de potente sabor, supongo que por aquello de que los risottos suelen llevar queso. Agradecida que no llame risotto a algo que no lo es y que no tiene nada que envidiarle. Este sí que sé que es un plato de carta (que espero degustar en breve)
3. Canneloni de pollo campero y bechamel de hongos - 3,2€. Un plato de esos que es imposible que a alguien no guste. Un pollo guisado con verduras con su tiempo, deshuesado y picado forma el relleno del canelón de pasta. El sabor impresionante, con una salsa de guiso de los de toda la vida.
4. Bacalao asado con txangurro e hinojo - 3,5€. Este pintxo fue el de la "discordia". A mi me maravilló por muchos motivos. Una pieza de bacalao impresionante como podéis ver en la foto, una base de txangurro y una salsa de marisco con un intenso sabor a hinojo. Y ahi radicó la diferencia de opiniones. El hinojo es una verdura que aunque nuestros vecinos galos consumen habitualmente, nuestro paladar no lo tiene muy interiorizado y resulta algo diferente. A mi me gustó mucho. El emplatado fantástico.
5. Carrillera de cerdo guisada con ratatouille - 3€. Otro de los pintxos estrella. Primero por presentación, luego por cantidad, por cocción, por sabor....a mi acompañante se le saltaban las lágrimas de emoción. Una base de puré sobre la que descansaba una buena pieza de carrillera guisada en su punto, con una salsa oscura napándola. Im-presionante.
Como conclusión, una calidad precio espectacular -ya quisiera tener yo a Iñigo Palma en algún sitio en Barcelona-, una presentación impecable, con hierbas aromáticas frescas, unas salsas espectaculares, combinaciones de colores estupendas y sobre todo cocciones en su punto que es algo en lo que me fijo mucho. Como me decía Iñigo, una cocina tradicional, cuidando los detalles, pero sin extravagancias. De la que a todo el mundo gusta. Y con cinco o 6 pintxos comen dos personas de sobra.
Mis amigos y familiares ya han tomado buena nota porque a veces estos sitios por no estar en el meollo de la zona de pintxos pasan más desapercibidos. A partir de ahora, será un "must" en mis visitas a Donosti. Enhorabuena a Iñigo y a todo su equipo.


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