Ya os hablaba de Bixente Muñoz cuando os presentaba su libro un mundo de sabores, además de comentaros que ha ganado varios concursos y premios de pintxo. Entre ellos, quedando en ediciones anteriores en 2º y 3er lugar, es en la pasada edición del 2010, cuando Bixente se convierte en profeta en su tiera, y resulta campeón del V campeonato de pintxos de Euskalherria con el pintxo "Huevo al oro con migas de pastor y chipirón".
Es una persona sencilla y cercana, propietario y chef del ya famoso bar Gran Sol junto al restaurante Sugarri en cuya cocina se mueve Erika, la otra mitad del binomio perfecto, en la vida y en el terreno profesional.
En el Gran Sol, Bixente y su equipo trabajan una cocina en miniatura (fijaos que ya no sólo hablamos de pintxos), en la que con mucho mimo, cuidando al máximo la presentación y usando un producto de mercado y temporada, ofrecen al cliente un resultado digno de los mejores fogones a nivel de restaurante, en formato mini. Sin embargo, Bixente no olvida las raíces sencillas y tranquilas de su pueblo, y ofrece a la vez pintxos sin artificios ni rimbombancias. Producto con producto, lleno de sabor y recuerdos que están en nuestra memoria. Un bacalao fantástico, bien cocinado y simplemente con unas tiras de pimiento es una exquisitez. Por eso también trabajan este tipo de pintxo más sencillo, pero que elaborado a conciencia está a la altura de cualquier otro. Una buena croqueta desgraciadamente parece deberíamos encontrala en cualquier sitio, pero sólo cuando pruebas croquetas fantásticas te das cuenta de que todo tiene su manera de ser. Y Bixente tiene la llave del paraíso en sus manos. A ver qué se le ha ocurrido para esta edición del campeonato de pintxos de Euskadi! Estaremos allí para verlo.
Este verano hemos tenido la oportunidad de conocer a Bixente y a su Gran Sol (Sugarri se queda para la próxima). Siendo una persona que podría haberse "endiosado" por sus logros obtenidos, he de deciros que nos encandiló desde el primer minuto. Da gusto encontrarse con gente nueva, que reparos te mira a los ojos al hablar e incluso de vez en cuando te pone la mano en el brazo o en el hombro acortando aún si cabe más las distancias. Nos contó de su visión de los concursos, de la maravillosa Hondarribi, de la crisis que todos estamos pasando y que por suerte en el Gran Sol no la están sufriendo demasiado agresivamente. Me encantó que nos explicara su manera de visualizar un pintxo desde los comienzos, lo que intentaba transmitir con ellos a la persona que lo fuera a comer y fue muy divertido cómo nos miraba atentamente esperando nuestras reacciones al comerlos. Se nota que lo vive tan apasionadamente como nosotros. Lo lleva en la sangre. Hablamos de lo divino y de lo humano, y se nos pasaron dos horas en un santiamén. En ellas pudimos catar algunos de los mejore representantes de la cocina de Bixente. Entre ellos, el pintxo ganador del V Campeonato de pintxos de Euskal Herria en la pasada edición, el "Huevo al oro con migas de pastor y chipirón" que como él mismo nos contó, siendo una presentación relativamente sencilla (el toque de oro aporta modernidad y da sentido al nombre) sin embargo al jurado le gustó mucho los sabores encontrados en el pintxo. Nos encantó y además me gustó que no fuera un huevo a baja temperatura ya tan común en muchos sitios, sino un huevo mollet que acompañaba a unas patatas lupin, migas de pastor, chipirón y jugo de ave que se sirve en la mesa.
Otro de los pintxos que comimos fue el Hondarribia (tosta de bacalao ahumado con foie, pimiento del piquillo y dulce de melocotón -a la derecha del huevo en la foto-). Espectacular es poco. Impresionante la combinación de sabores.
El foie con queso caramelizado y reducción de mosto y mostaza a la antigua (en la primera fila de fotos a la derecha) fue de escándalo. Una mezcla fantástica y una presentación inmejorable.
Por último, Bixente nos ofreció un bacalao trabajado de tal manera que nuestro cerebro nos decía que estábamos comiendo pulpo a feira, pero mucho más meloso y jugoso. Nos gustó muchísimo.
En definitiva. Fueron unas horas increíbles para una pintxolover como yo y mi acompañante poder compartir mesa, pintxos y charla con uno de los expertos en pintxos de este país. Un gustazo de persona que espero poder saludar en más ocasiones. En la foto junto a Juancar, mi anfitrión -a la derecha-, Bixente Muñoz en el medio. Delante de la fachada del Gran Sol situado en la C/San Pedro 63 de Hondarribia.


2 comentarios:
veo estos pintxos y me dan unas ganas de comermelos,obras de arte asi en pequeño
beso
Me trae de cabeza el pinxo para tú concurso..suerte que falta tiempo...claro me pones todo esto y me confundo aún más---ainnssss
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